Un estudio científico de investigadoras del CONICET confirmó la presencia en La Plata de mosquitos Aedes aegypti, transmisor del virus del dengue, con mutaciones genéticas que los hacen tolerantes a dosis normalmente letales de insecticidas.
“Hay tres genotipos o variedades genéticas: el sensible, es decir el de aquellos individuos que son alcanzados por el efecto del insecticida y mueren por volteo; el R1, que tiene una mutación que los hace resistentes pero en un nivel bajo; y el R2, que presenta dos mutaciones y se asocia a una resistencia alta”, detalló Sheila Ons, autora principal del estudio que se publicó en la revista Parasites & Vectors.
Según explicaron los expertos, era de esperar que la situación de Brasil tuviera una correlación aquí “porque de hecho otras investigaciones recientes reportan la presencia de las mismas mutaciones en Misiones” y que la alteración genética se da a través de una persona infectada.
“Todo comienza con una persona que viaja y contrae dengue. Cuando vuelve, es picada por otro mosquito que en ese momento se infecta y que sigue picando mientras en su interior el virus cumple un ciclo de 14 días, con lo cual es una dinámica exponencial, que va aumentando a lo largo del tiempo. La única manera de bloquear este proceso es matando a los mosquitos infectados”, aportaron.
Únicamente en estos casos de brote, enfatizan las científicas, es necesaria la fumigación con insecticidas químicos y remarcaron que es el uso incorrecto e indiscriminado de esta herramienta de control del vector.
La investigación, que se desarrolló en el marco de la Red Argentina de Vigilancia de la Resistencia a los Plaguicidas de uso en Salud Pública (RAReP), incluyó tres puntos geográficos de La Plata: la zona del ex zoológico o Bioparque y el cementerio municipal, consideradas perirubanas, y la localidad de Arturo Seguí, tomada como rural por la menor densidad de viviendas.
“En estos lugares encontramos el genotipo R1, pero todavía la mayoría de los mosquitos son sensibles. Esto indica que, cuanto más se usan los insecticidas, evolutivamente se va seleccionando el genotipo resistente y de a poco van quedando solamente los individuos con esta ventaja genética, que a su vez tienen descendencia con una mayor proporción de resistencia”, relató Ons.